5 consejos para gastar menos energía eléctrica en la cocina.

El precio de la luz sigue a la alza en el mundo entero. Nosotros como consumidores podemos utilizar mejores técnicas en nuestro entorno para  aprovechar al máximo nuestros recursos en casa, especialmente en la cocina. Puesto que hay que comer todos los días y es una de las estancias donde más electrodomésticos y aparatos consumen energía constantemente, optimizar su uso puede suponer un gran ahorro al final de mes.

Aplicar estos consejos en nuestras cocinas pueden ayudar a economizar cientos de colones de nuestra factura mensual, Asi que no lo dudes y ayudemos al planeta a darle un respiro.

Cómo ahorrar energía en la cocina

1. Utiliza aparatos y pequeños electrodomésticos de bajo consumo

Por ejemplo, el microondas consume mucha menos energía que el horno o la vitrocerámica de cocina eléctrica , y son muchas las preparaciones que podemos hacer con él en tiempo récord, desde cocer papas, arroz y quinoa hasta tostar almendras, improvisar un pan exprés o asar berenjenas, y chiles.

Estudios recientes indican que cocinar con el microondas supone un ahorro aproximado de entre el 60 y el 70% con respecto al horno convencional o la vitrocerámica.

2. Multiplica las cantidades y planifica (un poco)

Organizarse mas y mejor en la cocina siempre será un punto alto. No se trata que cocines cantidades gigantes de comida para llenar el refrigerador, pero si planificas un poco y logras multiplicar tus preparaciones podrás congelar y conservarlas en buen estado por largo tiempo y así optimizas tu bolsillo y tu tiempo.

3. Cocina con la tapa puesta y no abras (demasiado) el horno

Poner una olla a calentar agua totalmente destapada o abrir y cerrar sin cesar la puerta del horno -o la propia tapa de la cazuela- es una pérdida de valiosa energía que solo hace gastar calor y luz, interrumpiendo además la cocción homogénea o arruinando la preparación. Evita al máximo esa pérdida controlando los tiempos y revisando la comida a través de puertas y tapas transparentes, y ábrelas solo un poco cuando tengas que echar un ojo al interior, para evitar también que se estropee el propio cocinado creando esos contrastes bruscos de temperatura. Lo mismo se puede aplicar a la refrigeradora: no la abras constantemente de par en par.

4. Aprende cuándo precalentar y cuándo no tu horno.

Salvo que tu horno sea muy viejito, lo más probable es que se caliente rápidamente en cuanto lo hayas encendido. No siempre hay que esperar a que marque la temperatura indicada antes de introducir el alimento, salvo casos muy específicos como bizcochos, pan, pizza casera o galletas. Las verduras, especialmente, se pueden asar sin problemas sin precalentar, así como platos a base de huevo, pastas, guisos o incluso carnes y pescados.

5. Elige ingredientes de cocción rápida

Si puedes elegir entre distintos tipos de legumbres, de cereales, de pastas o de verduras, opta por aquellas variedades que se cocinen antes. Por ejemplo, las lentejas requieren menos tiempo que los garbanzos. Considera las verduras a cocinar según sus tiempos de cocción necesarios, y recuerda que los pescados se hacen antes que las carnes, que además tardarán menos en cortes o piezas más pequeñas, algo que podemos aplicar a todos los ingredientes, si la receta lo permite.


DIPROA S.A Condimentos de Costa Rica. ventas@diproacr.com

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