¿Cómo promover una alimentación sana?

Una alimentación sana y balanceada es un pilar para la salud integral de las personas de todas las edades. Los alimentos son nuestro principal combustible, por lo que se debe prestar particular atención a los hábitos alimenticios que seguimos.

Estos son algunos beneficios que tiene una sana alimentación:

  • Una dieta saludable ayuda a protegernos de la malnutrición en todas sus formas. Así como de las enfermedades no transmisibles, entre ellas la diabetes, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer.
  • Incorporar los entrenamientos o ejercicios físicos funcionan en perfecta armonía con la alimentación. Incluso estando encerrados, hay muchas playlist, videos y tutoriales para mantenerse activo en época de pandemia.
  • La ingesta calórica debe estar equilibrada con el gasto calórico. Para evitar un aumento malsano de peso, las grasas no deberían superar el 30% de la ingesta calórica total.
  • Limitar el consumo de azúcar libre a menos del 10% de la ingesta calórica total (2, 7) forma parte de una dieta saludable. Para obtener mayores beneficios se recomienda reducir su consumo a menos del 5% de la ingesta calórica total.
  • Incluir verduras en todas las comidas, incluirlas como tentempiés y aprovechas la estación de año para ir  variado de frutas y verduras frescas. 

El mejor consejo  para estar equilibrado con la alimentación es siempre estar haciendo una actividad deportiva. Ya sea esta ir a una academia de danza a bailar, a un gimnasio, un club o bien ir a caminar o hacer yoga. Esto no se modifica por estar en cuarentena, por el contrarío, se debe reforzar aún más.

¿Cómo promover una alimentación sana según la OMS?

La alimentación evoluciona con el tiempo, y en ella influyen muchos factores socioeconómicos que interactúan de manera compleja y determinan modelos dietarios personales. Entre esos factores cabe mencionar los ingresos, los precios de los alimentos (que afectarán la disponibilidad y asequibilidad de alimentos saludables), las preferencias y creencias individuales, las tradiciones culturales, y los factores geográficos y ambientales (incluido el cambio climático). Por consiguiente, el fomento de un entorno alimentario saludable y, en particular, de sistemas alimentarios que promuevan una dieta diversificada, equilibrada y sana, requiere la participación de distintos sectores y partes interesadas, incluidos los gobiernos, el sector público y el sector privado.

Los gobiernos desempeñan un papel fundamental en la creación de un entorno alimentario saludable que permita a las personas adoptar y mantener prácticas alimentarias sanas. 

Las medidas que las instancias normativas pueden adoptar para generar entornos alimentarios saludables incluyen:

  • Armonización de las políticas y los planes de inversión nacionales, en particular las políticas comerciales, alimentarias y agrícolas, con el fin de promover la alimentación saludable y proteger la salud pública mediante medidas orientadas a:
  • Aumentar los incentivos a los productores y vendedores minoristas para que cultiven, utilicen y vendan frutas y verduras frescas;
  • Reducir los incentivos a la industria alimentaria que le permiten mantener o aumentar la producción de alimentos procesados con altos niveles de grasas saturadas, grasas trans, azúcares libres y sal/sodio;
  • Alentar la reformulación de productos alimentarios a fin de reducir los contenidos de grasas saturadas, grasas trans, azúcares libres y sal/sodio, con miras a suprimir las grasas trans de producción industrial;
  • Aplicar las recomendaciones de la OMS sobre comercialización de alimentos y bebidas sin alcohol para niños;
  • Establecer normas para fomentar prácticas alimentarias saludables mediante la disponibilidad asegurada de alimentos saludables, nutritivos, inocuos y asequibles en centros preescolares, escuelas y otras instituciones públicas, así como en el lugar de trabajo;
  • Examinar instrumentos normativos y voluntarios (por ejemplo, reglamentos de comercialización y normas sobre etiquetado nutricional) e incentivos o desincentivos económicos (por ejemplo, tributación y subsidios) para promover una dieta saludable; y 
  • Alentar a los servicios transnacionales, nacionales y locales de alimentos y sus puntos de venta, a mejorar la calidad nutricional de sus productos, asegurar la disponibilidad y asequibilidad de opciones saludables y revisar los tamaños y precios de las porciones.
  • Alentar a los consumidores a exigir alimentos y comidas saludables mediante medidas dirigidas a:
  • Promover la sensibilización de los consumidores respecto de una dieta saludable;
  • Desarrollar políticas y programas escolares que alienten a los niños a adoptar y mantener una dieta saludable;
  • Impartir conocimientos sobre nutrición y prácticas alimentarias saludables a niños, adolescentes y adultos;
  • Fomentar las aptitudes culinarias, incluso en los niños, a través de las escuelas;
  • Prestar apoyo a la información en los puntos de venta, en particular a través del etiquetado nutricional que asegure información exacta, normalizada y comprensible sobre el contenido de nutrientes en los alimentos (en consonancia con las directrices de la Comisión del Codex Alimentarius), mediante el añadido de etiquetado frontal que facilite la comprensión del consumidor.
  • Ofrecer asesoramiento nutricional y alimentario en los centros de atención primaria de salud.

Ver más información de la organización Mundial de la Salud.

Algunos fabricantes de alimentos están reformulando sus recetas para reducir el contenido de sodio de sus productos; además, se debería alentar a los consumidores a leer las etiquetas de los alimentos para comprobar la cantidad de sodio que contiene un producto antes de comprarlo o consumirlo.

Mantener una dieta saludable durante toda la vida previene no solo la desnutrición en todas sus formas, sino también una variedad de ENT y otras condiciones de salud. Sin embargo, el aumento de la producción de alimentos procesados, la rápida urbanización y el cambio de estilos de vida han provocado un cambio en los patrones de alimentación. Las personas ahora consumen más alimentos ricos en calorías, grasas, azúcares libres y sal / sodio, y muchos no comen suficientes frutas, verduras y otras fibras dietéticas.

Organización Panamericana de la Salud (OPS)

TRES HÁBITOS EN LA BASE DE UNA VIDA SANA

Si bien, hay características que son generales en los patrones de alimentación, cuando se busca realizar un cambio específico en el plan habitual para prevenir o controlar patologías médicas, iniciar un programa de ejercicio, mejorar la composición corporal o manejar el peso, la evaluación del especialista es fundamental, ya que considera las condiciones particulares de cada persona en base a una completa historia médica y alimentaria, que se complementa con estudios de laboratorio y exámenes de gasto energético y composición corporal.

1. Manejo de las emociones

En ocasiones se recurre a la comida para manejar emociones. Situaciones como sentir tristeza, estrés, soledad, aburrimiento o incluso felicidad, pueden llevar a comer sin tener hambre. La idea es tomar una pausa y preguntarse si se come por hambre o para aliviar o canalizar esas emociones. También pedir ayuda en el área de salud mental si se percibe que este aspecto no se puede controlar.

2. Planificar las comidas
Permite realizar una compra consciente eligiendo los ingredientes necesarios para lograr una dieta balanceada. Se puede hacer de forma semanal, quincenal o mensual. Considera lo siguiente:

  • Chequear la despensa antes de la compra.
  • Evitar lo más posible alimentos procesados.
  • Preferir alimentos de la temporada.
  • Considerar congelar algunos alimentos, lo que permite espaciar la frecuencia de compra.
  • Utilizar una plantilla base para repetir en el tiempo elecciones evaluadas y exitosas en cuanto a aceptación por el grupo familiar.

3. Fraccionar la alimentación
Esto es relevante, sobre todo en personas que presentan episodios de ingesta de grandes volúmenes de comida con sensación de descontrol en algún momento del día. El objetivo es fraccionar la alimentación durante la jornada definiendo una alternativa de horario para las comidas principales y las colaciones, procurando ingerir algún alimento cada 3 a 4 horas, y favorecer así la saciedad.

Fuente : Alimentación Saludable

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